
El pasado 21 de noviembre, tuve la dicha de asistir a uno de los pocos conciertos en Monterrey de Lila Downs, se llevó a cabo en Woodstock Plaza, ubicado en la carretera nacional. Abrió el concierto: Gerardo Torres un trovador regiomontano con tres canciones, luego una cantante de música ranchera llamada Yolanda Garza. Con impaciencia el público pedía que saliera Lila, ya que no había nada que quitara el frío, para los que no conozcan este lugar: Woodstock está al aire libre y con el retraso del concierto se empezaba a sentir la desesperación.
Inicio con black magic woman, canciones como: culebra, arenita azul, cucaracha , justicia fueron las más bailadas de la noche, aunque las llegadoras no podían faltar, como: vámonos de José Alfredo Jiménez.


Con guitarra en mano empezó a cantar “paloma negra” de inmediato se escucharon los aplausos sin parar, fue a mi gusto la más esperada y más coreada por los casi tres mil fans. La más bailada fue la de “la cumbia del mole”.
Lo que puedo agregar de este concierto son varias cosas positivas como negativas. Ahí les van: considero que Lila Downs es una cantante que se tiene que disfrutar al máximo, su atuendo, sus músicos, sus canciones y ni hablar de la voz magistral que posee y este espacio me pareció particularmente incomodo, no digo que para todos los presentes, pero para algunos que compramos boletos no VIP resultó toda una tortura, por ejemplo a mi me tapaba una palma enorme, y ni hablar del frío que se sentía, lo ideal sería un concierto en un teatro, un antro quizá y todos felices y contentos a disfrutar a esta mujer espectacular que te eleva con esa voz, y ese sentir Mexicano.

excelente cronica. ya me dieron ganas de escuchar a lila downs.
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