









Este exótico ballet aéreo, una creación deslumbrante de fuerza y agilidad, captura la pasión y la energía de su elemento distintivo: el fuego. Suspendida de un aro en lo alto del escenario, la artista presenta una coreografía evocadora en la cual el aro y el cuerpo se funden en una danza de precisión acrobática.
Sin duda, este acto, presentado por primera vez en el mundo por el Cirque du Soleil, dejará al público maravillado. Siete jóvenes mujeres, en puntas de pie, bailan un ballet sobre bombitas de luz.
Dos parejas realizan ejercicios acrobáticos impresionantes al unísono o por turnos en un doble trapecio con los receptores que se balancean de un lado al otro. El Doble trapecio es un acto extraordinario, donde se llevan al extremo los límites de lo posible.
Dralions, una conjunción de las danzas chinas tradicionales del dragón y del león, adaptadas por el Cirque du Soleil, cobra una nueva dimensión. En una secuencia de volteretas enérgicas y dinámicas, los artistas salen al escenario sobre bolas de madera que ruedan bajo los pies y sobre las cuales hacen piruetas. Cinco Dralions realizan acrobacias a su alrededor. 
Desde el momento en que pisa el escenario, el joven capta la atención del público. A una coreografía estilizada que resalta su increíble flexibilidad, le incorpora un número de malabares a un ritmo vertiginoso y con toques de danza moderna. La extraordinaria precisión y maestría de Vladik quedan demostradas cuando lanza al aire siete pelotas al mismo tiempo.




Ahora que José Emilio Pacheco estuvo de visita en nuestra ciudad, y sobre todo en nuestra facultad de Filosofía y Letras, he recordado una de sus grandes obras literarias: Las batallas en el desierto, confieso que me gustó muchísimo, toda la nostalgia del pasado, todo un recuento de la infancia, y la transformación de un país.
Recordar la infancia se vuelve un lugar común en nuestras vidas: regresan amigos, escuelas, música, dulces, amores platónicos. Todo conglomerado en una masa amorfa de recuerdos de la que no sabemos por cuál o qué mecanismo nos arranca una sonrisa, una lágrima, una carcajada. Un olor, un nombre, incluso un sonido nos remite al pasado. ¿Un nombre? Sí, qué tal José Emilio Pacheco, qué tal Las batallas en el desierto.
Pues bien, Las batallas en desierto es una novela breve donde encontramos el recuerdo de la infancia de Carlos, un niño de diez años que tiene como contexto la ciudad de México en la década de 1950.
La narración va más allá del amor platónico que un niño siente por la mamá de uno de sus compañeros del colegio, aquí encontramos una crítica a la sociedad mexicana que se resiste al “progreso” y trata de retener los valores morales tradicionales impuestos por la Iglesia católica.
A través de un lenguaje sencillo, la novela da cuenta de la corrupción, las costumbres y la situación económica de México durante el mandato del presidente Miguel Alemán. Es notable la atmósfera que logra a través de la percepción de un niño por el solo hecho de expresarle su amor a una mujer adulta.
En fin, es impresionante cómo a través del relato, en apariencia sencillo, la novela contiene temáticas como la corrupción del gobierno, el imperialismo norteamericano, la entrada de la sociedad tradicional mexicana al mundo moderno y el peso de la Iglesia católica respecto a la moral y los valores familiares de la época.
Por esta razón Las batallas en el desierto es uno del os textos más sobresalientes de la literatura hispanoamericana contemporánea, no sólo por el equilibrio que maneja entre nostalgia y crítica de la sociedad y gobierno mexicanos, sino por el hecho de que lo hace a través de un lenguaje sencillo y contundente.
Cuando se trata de Irlanda, nunca podemos dejar de pensar en tréboles o duendes. Pero cuando nos referimos al baile llamado jig o reel, se me viene a la mente la cultura propiamente de Irlanda en la que decidieron llevar a nivel internacional el show de Riverdance.
Inicia la obertura y los bailarines, con pasos de baile bien coordinados sonoramente, bailan alrededor del sol como el señor de la mañana y el día, según la mitología celta.
Aquí se muestra otro pasaje de la mitología celta, en que unas veelas o hadas celtas bailan en compañía de una mucho más bella, pero aparecen gobblins que amenazan a las veelas y es cuando la más hermosa tiene que ahuyentarlos con pasos de baile en la que sale victoriosa. Éste número pertenece a la estrella principal femenina, Joanne Doyle, originaria de Dublín, en Irlanda. En compañía de la compañía de ballet de Moscú quienes interpretan a los gobblins.
Como parte de la diversidad cultural que tiene el repertorio de Riverdance, nos presentan a María Pagés con la danza del fuego en un baile flamenco de España. Podría parecernos algo mexicano porque tiene ciertas influencias desde el origen español, pero tanto la música como el baile son características de una prodigiosa mujer como ella.

Bajo la dirección de Ondroj Soth, reconocido director artístico y coreógrafo de un talento inagotable, 25 bailarines hicieron alarde de su extraordinario talento.
Maksym Sklyar en “Tristán e Isolda” del Slovak State BalletEn la segunda pieza, modificando el ritmo y la dinámica de aquellas representaciones, aunque con un movimiento muy moderado, se escucha el “Bolero” de Ravel, inspirado como sabemos, por una danza española y que se caracteriza por la uniformidad del ritmo marcado por el tambor y el tempo, siempre invariables por instrucciones precisas de su creador.
Simultáneamente aparece en el centro del escenario un bailarín solitario cambiando la estructura original, puesto que fue escrita para una mujer, sin embargo, de nuevo en el afán de Soth de contextualizar aquellas obras clásicas, proyecta con movimientos igualmente cadenciosos y seductores ahora un cuerpo masculino, que finaliza igualmente asediad, más bien aplastado por mujeres en su mayoría.
Cabe recordar que en la versión original, el ambiente gira en torno a un bar en el cual es una gitana la que baila sobre el tablao con desbordante sexualidad, buscando y finalmente logrando la excitación de los parroquianos.
De nuevo en esta pieza se advierte la contextualización que realiza Ondrej Soth proyectando al hombre moderno, ahora claramente a la mujer moderna, a quien desafortunadamente la proyecta asechadora, meramente instintiva, alejada del candor y del pudor que en otros tiempos caracterizaron la figura femenina.
Y para cerrar con broche de oro, la noche de gala llegó a su final con la interpretación de uno de las obras más representativas del ballet clásico, “El Lago de los Cisnes”.
“El Lago de los cisnes”, ballet de Tchaikovsky.Una historia de amor que a través de imágenes enmarcadas por una música celestial, nos transporta a un mundo de magia y fantasía, con la esperanza de que el bien siga triunfando sobre el mal, sea en la tierra o más allá.
Engalanó aquella representación, la ejecución precisa de los bailarines, aunado a la armonía y el estilo de todos y cada uno de sus movimientos, sobresaliente sin duda en el clásico “Lago de los Cisnes”, como era de esperarse. Encubierto en una melodía que en sus variaciones modifica inclusive el ánimo del espectador, puesto que sus notas contagian todo tipo de sentimientos, sea el temor, la codicia, el amor, la esperanza e inevitablemente la paz.
En cuanto al escenario, me pareció demasiado simple, únicamente apoyado en sencillos efectos visuales, por ejemplo proyectando el salón del palacio en el primero y segundo actos y al final simplemente agua sobre el mismo telón blanco, sin embargo ni siquiera eso opacó el embeleso que provoca el arte en todo su esplendor.
Dos horas repletas de arte han dejado en mi una emoción indescriptible, desde luego placentera y gratamente satisfactoria, lo que me hace confirmar la belleza del arte y el valor cultural del ballet clásico, el cual por una parte cultiva el intelecto del hombre al reunir en una sola ejecución historia, literatura, música y danza y por otro lado cultiva también el alma humana al contagiarle variedad de sentimientos y pasiones que afortunada o desafortunadamente en la vida real no nos permitimos personalmente experimentar.
Lo anterior, tomado de representaciones artísticas ejecutadas por tan extraordinarios bailarines, nos obliga a agradecer al Ser Supremo, el hecho de que el arte exista y que además nos permita disfrutarlo de tan grata manera.
La trama de esta película gira en torno a Selma, interpretada por Björk, quien padece de una ceguera progresiva y que poco a poco está siendo sumida en un mundo de oscuridad, pero no está sola porque cuenta con la ayuda moral de su amiga en el trabajo, ayuda sentimental aunque no correspondida de un amigo que la pretende, y la ayuda de un techo con sus vecinos quienes le alquilan un remolque.


Las fotografías de Laura son en su mayoría de paisajes, aunque también se puede apreciar una secuencia de imágenes en las cuales se expone la venta ilegal de animales y la pobreza que predomina en algunas regiones del Estado de San Luis Potosí.
Incluyo fotografías análogas.
Víctor plasmo en sus fotografías diversos paisajes, vistos desde su peculiar manera de ver la naturaleza, esto por su estilo y filosofía de vida, así como por su influencia musical, algunas imágenes son en blanco y negro, muestra además una imagen religiosa tomada en una iglesia con más de 200 años de antigüedad. Algunas de sus fotografías son análogas.

Roberto fotografió diversas bandas de rock tanto local como extranjeras, además de gente de diversos países, tocando en la calle algún instrumento musical, así como bailarinas. Incluyo fotografías en blanco y negro. “
"La fotografía es como una aliado para la memoria, es detener la vida, recordar el pasado, mantener un instante, palparlo y verlo cuantas veces quieras”.
La inauguración fue el pasado 06 de agosto a las 8 de la noche en la Galería Under, la cual se ubica en la calle Diego de Montemayor 649, entre Juan Ignacio Ramón y Allende, en el centro de Monterrey. Actualmente la exposición continua exhibiéndose después de las 22:00 horas, los días jueves, viernes y sábado.El menú
Los parroquianos del "Mazateño"
Llegué a los susodichos tacos –“El Mazateño”-, con ayuda de Dios y del GPS, y al verlos prometían, pues el lugar estaba a reventar, me apersoné en la primera mesa que se desocupó, me recibieron de inmediato con un vasito tipo café de velorio, lleno de un caldito rojo y humeante que con el primer sorbo sentí que el alma me regresaba al cuerpo, y pedí la especialidad de la casa, el taco “mazateña” y ¡oh Dios! estaba exquisito, -un pelín grasoso- pero de un sabor increíble. Conformado por dos tortillas pasadas por aceite con algo de chile –por el color rojizo-, después llevaba queso derretido, y lo más importante, estaba cubierto de una buena cantidad camarones, al estilo llamado “camarón enchilado”, que es guisado en una salsa muy picante, pero tantos que el taco se desbordaba. Le añadí alguna cosa de los condimentos que estaban sobre la mesa, como limón, un poco de repollo y una salsa misteriosa y saboreé cada bocado, mientras me goteaba entre los dedos aceite y salsa.
¿A poco no se les antoja...?
El famoso caldito
La estrella de la casa, el taco de camarón enchilado "Mazateña"
Este es el famoso taco "perrón"
El único problema es que después del segundo no pude más y ya no alcancé a probar la tostada especial, que se veía muy apetitosa y repleta de pulpo, caracol, camarón y demás delicias del mar. Pero claro, ésta será para la próxima; a reserva de lo que mi cardiólogo opine en mi próximo examen. Pero pensé: vale la pena lo maldormido, las carreras, la azafata y lo demás, ¡todo se arregla con un buen desayuno en esta norteña sucursal del cielo…!