viernes, 18 de septiembre de 2009

Sesión solemne del H.Consejo Universitario de la Universidad



Sesión solemne del Honorable Consejo Universitario de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

¡Una nueva experiencia cultural!

Por primera vez en mi vida he tenido la oportunidad de asistir a una “Sesión Solemne del Honorable Consejo Universitario de la Universidad Autónoma de Nuevo León”.

No obstante que soy egresada de esa Máxima Casa de Estudios, que inclusive obtuve mi grado de maestría ahí mismo, peor aún, que sigo siendo alumna universitaria regular ahora en la facultad de Filosofía y Letras, apenas el pasado 10 de septiembre del año en curso presencié en el Teatro Universitario un acto de tal naturaleza.

Fui invitada por el señor rector Ing. José Antonio González Treviño a través de un queridísimo maestro, al cual además admiro enormemente, me refiero al Licenciado Marco Antonio Leija Moreno, eminente jurista, catedrático apasionado, con más de 50 años de servicio magisterial en la Facultad de Derecho y Criminología, quien por acuerdo del Consejo Universitario recibió en esa ocasión su nombramiento como profesor emérito, al igual que otros cinco profesionistas también entregados a la cátedra universitaria.

Dando espaldas al sobrio escenario, colorido apenas por una pintura plasmada en tela de una figura humana con los brazos abiertos, de pie entre dos astros: el sol a la izquierda y a la derecha la luna, presidieron la ceremonia, al frente, el Ing. José Antonio González Treviño, Rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León, el Gobernador del Estado Lic. José Natividad González Parás, el Lic. Jesús Ancer, Secretario General de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Filiberto de la Garza, Rogelio Villarreal, Mayra Covarrubias Martínez, y al fondo 14 miembros del consejo universitario y de la Junta de Gobierno de la Universidad.

Con quince minutos de retraso aparecieron en el escenario los consejeros, destacando principalmente su atuendo; todos con birrete y toga negra con cintilla blanca para denotar la máxima autoridad de quienes la portan; asi también el resto de los consejeros vestidos con el mismo atuendo, pero con cintillas de colores, distinguiéndose con ellas la ciencia que domina cada quien. Las hay amarillas para ciencias de la salud, azules para las ciencias exactas, verdes para humanidades, etc., etc.

Para dar inicio, se solicitó de manera respetuosa al público presente, ponerse de pie, en posición de firmes, con la cabeza descubierta para entonar el Himno Nacional, que fue ejecutado magistralmente por la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma bajo la dirección del Maestro Guillermo Villarreal.

Inmediatamente después, se levanta el telón y en una especie de escenario anexo elevado, aparece la orquesta, iluminada en azul y cuya sonoridad deleitó a los asistentes, haciendo vibrar sus patrióticos sentimientos.




Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León interpreta el Himno Nacional.

Las palabras de bienvenida para los galardonados estuvieron a cargo del Rector, quien se ocupó además, de detallar el programa que se llevaría a cabo en dicha ceremonia, subrayando como objeto de tales reconocimientos el humanismo, las ciencias, la tecnología, las artes y tal cual, según programa, fue ejecutado.

Fueron primeramente nombrados y llamados al estrado a los Doctores Honoris Causa. Fueron reconocidos con tal nombramiento, por sus grandes contribuciones al saber universal, al mejoramiento de las condiciones de vida y al bienestar:

Dra. María Elena Medina Mora Icaza
Maestro José Emilio Pacheco
Dr. Gabriel N. Hortobagyi.

Todos ellos expusieron su ordinario discurso de agradecimiento, excepción hecha del Maestro Pacheco quien citando a Alfonso Reyes, refiere tiempos críticos y exhorta a no derivar en la desesperación ni en la violencia; a seguir en la batalla por creer en otro México, en otro mañana, albergando el sueño de un México justo, ordenado y en paz. Recomendó además, citando a Helena Poniatovska, a que seamos nosotros los que cambiemos y nos da una fórmula: “Que cada persona haga lo que hace de la mejor manera posible”.

Palabras profundas llenas de emoción, que alientan una esperanza, expresadas con el estilo particular del Maestro Pacheco.

El nombramiento de los Profesores Eméritos fue decretado por acuerdo de loa Asamblea del Consejo Universitario en fecha 24 de marzo de 2009; así y ordenando por orden alfabético la escuela a la que pertenecen los profesores reconocidos, fueron llamándolos uno a uno a recibir su constancia, la que cada uno de ellos mostraban emocionados hasta las lágrimas y plenamente orgullosos.

En esta ocasión, recibieron dicho reconocimiento:

Dr. Roberto Mercado Hernández. Facultad de Ciencias Biológicas.
C.P. Lugardo Villagomez de la Paz. Facultad de Contaduría Pública y Administración.
Maestro Marco Antonio Leija Moreno. Facultad de Derecho y Criminología.



El Maestro Marco Antonio Leija Moreno muestra orgulloso y emocionado su nombramiento
como Profesor Emérito.


Dr. Med. Ramón Garza Mercado. Facultad de Medicina.
MES. Maria del Carmen Roque Segovia. Preparatoria No. 8.
M. en Ed. Sara Alicia Ancira Aréchiga. Preparatoria número No. 15.

En cuanto a los premios de investigación, destacó el señor Rector que fueron 84 los concursantes, entre los cuales fueron seleccionados para premiar 8 trabajos relativos a distintas disciplinas: medicina, ingeniería mecánica y eléctrica, ciencias biológicas, ciencias de la tierra, psicología y economía.

Uno de los trabajos que me llamó la atención por su título fue uno del Área de ciencias de la tierra y agropecuarias, titulado “El potencial de riesgo sísmico en el Noreste de México y sus implicaciones en la zona metropolitana de Monterrey, N. L.” Probablemente fue lo comprensible de tu título, aunque inimaginable la hipótesis prevista, lo que llamó mi atención, sin embargo, por la simple posibilidad valdría la pena conocer el riesgo potencial ya investigado.

Adicionalmente fueron entregados cuatro premios a las Artes UANL, mediante los cuales se reconoce, estimula y promueve a los universitarios distinguidos en los campos de la enseñanza, investigación, producción o la difusión del arte en la UANL. Entre ellos, uno relativo a las artes literarias, fue otorgado a Coral Aguirre de la Facultad de Filosofía y Letras por su reconocida trayectoria, habiendo asistido a recibir el premio además la directora de la Facultad, Dra. Maria Luisa Martínez Sánchez.

Para finalizar el evento, no podía faltar una emoción más, tal como la que nos brindó nuevamente lo Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, al entonar como último acto el Himno Universitario, cuyo contenido debo confesar, me era también desconocido hasta entonces.

Su origen por cuestión de tiempo y espacio deberé dejarlo para otra oportunidad, por lo pronto vale la pena subrayar de su texto, lo que me pareció más significativo, me refiero en concreto a los valores que el himno exalta: excelencia, honestidad, entrega, honor, verdad, nobleza, disciplina, lealtad, valor, justicia, libertad, esfuerzo, lucha, voluntad. (www.uanl.mx/acerca/himno).

He aquí la importancia del himno, la necesidad de que todos y cada uno de los universitarios lo conozcamos y practiquemos su mandato, aplicando además los valores referidos a la fórmula recetada por el Maestro Pacheco para lograr el México al que aspiramos.

De esa manera, se dio por clausurada aquella sesión solemne del H. Consejo Universitario de la Universidad Autónoma de Nuevo León, a la que por primera vez asistí, sin embargo, con gusto y enorme satisfacción reconozco que nunca es demasiado tarde y que siempre está presente la oportunidad para aprender algo nuevo.

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