
Bajo la dirección de Noel Savón, cinco músicos percusionistas y dos bailarines hicieron vibrar el auditorio del Museo de Historia Mexicana. Los artistas vestían ropa nativa combinando colores claros y chillantes, portaban accesorios propios de la fusión cultural afrocubana como lo son paliacates, boina, aretes largos, collares.

Los músicos contagiaron con su carisma, siempre sonrientes y disfrutando bailaban descalzos al ritmo de tumbadoras, timbales, yembé, dun-dún, sangba, kenkeni, claves, triángulo y cencerros, combinando sonidos graves, agudos y hasta de suave lluvia.
Como parte del espectáculo, los percusionistas demostraron habilidad circense al bailar, hacer saludo de mano todo esto mientras continuaban tocando los yembes. A esta demostración artística se unía el público percusionando con sus palmas, así el espectador también formó parte del espectáculo.

En cuanto al género musical, Savón nos embarcó en un viaje de la transformación de los ritmos africanos al llegar al caribe. A ritmo de yembé a mano y con bataca, el conjunto deleitó con el "Canto a los Arará", que es popular de la cultura Cubana. El público disfrutó de los movimientos contorsionistas del bailarín, quien además era el cantante.

Hicimos un recorrido por el Songo, Guaguancó, Guajira y Colombia. El guaguancó es el tipo más conocido, que imita los movimientos de apareamiento entre el gallo y la gallina. La rumba tuvo gran difusión comercial en La Habana de los años 1930-50, y se considera, junto con el son, el ritmo nacional de Cuba.
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